El Programa Nacional de Materiales (PNM) englobado en el Area de Tecnología de la Producción y de las Comunidades (ATPC), ocupa el segundo lugar del PNI en Proyectos de Investigación y el primero si se incluyen los recursos derivados de los Proyectos Concertados. El volumen total de los fondos invertidos en el período 1988-1992 ha sido de trece mil millones, lo que supone el 13% de los recursos totales del PNI.
Las actividades de Promoción en I+D desarrolladas en el campo de Materiales con fondos de los diferentes CC.AA. (Comunidades Autónomas), o procedentes de fondos estructurales de la Comunidad Europea (CE) han sido muy notables, pero no se dispone de una información sistematizada de los mismos lo que podría modificar significativamente el análisis de los resultados de las actividades globales desarrolladas en el campo de los materiales en nuestro país. En cualquier caso se han consolidado a lo largo de estos años una red de Centros en un número significativo de CC.AA. Así en el campo de los materiales cerámicos se observa además del ICV en Madrid, AICE y Jaume I en la Comunidad Valenciana, ITMA en la Comunidad Asturiana, el Instituto de Cerámica en Galicia y el Instituto Torroja en el campo de los materiales de construcción, y los Centros de Ciencias de Materiales de Barcelona, Madrid, Zaragoza y Sevilla, etc.
En el campo de materiales metálicos y composites habría que añadir a la clásica actividad en I+D del CENIM en Madrid, la de los Centros del País Vasco INASMET, CEIT, LABEIN, etc.).
Asimismo se han ido nucleando nuevas actividades en torno a materiales con aplicaciones más sofisticadas en los diferentes Institutos de Ciencias de Materiales, que se han ido creando tanto alrededor de las Universidades como del propio CSIC.
La comparación entre la distribución por objetivos Científicos de los Proyectos Concertados y de desarrollo Tecnológico con la de los Proyectos de Investigación permiten obtener algunas conclusiones significativas como son:
– En los objetivos Materiales MetáHcos, y Composites se aprecia un equilibrio entre proyectos de investigación e industriales. Hay que destacar, sin embargo, el caso de los materiales metálicos por el bajo número de Proyectos Concertados que presentan los grandes grupos industriales. Hay que destacar, sin embargo, el caso de los materiales metálicos por el bajo número de Proyectos Concertados que pre-sentan los grandes grupos industriales productores y consumidores de estos materiales y el carácter básico de la mayoría de los proyectos de investigación desarrollados. – En dos de los objetivos. Polímeros y Materiales Cerámicos, se observa un mayor peso, tanto en número como en financiación de los Proyectos Concertados y de Desarrollo Tecnológico frente a pro-yectos de Investigación.
– En el campo de materiales con aplicaciones más sofisticadas, electrónica, fotónica, superconductividad, etc., se da el proceso inverso. El porcentaje de Proyectos Concertados es o inexistente o muy reducido en relación a los Proyectos Concertados. Esta situación puede atribuirse a una doble causa: Se trata por un lado de temas de investigación punta, que atraen un gran número de investigadores y por otro a la escasa o nula actividad industrial que existe en dichos campos en nuestro país.
La reducción progresiva de los recursos del Programa y las débiles expectativas para el próximo futuro, hacen poco creíble que pueda abordarse su reconducción hacia materiales más cercanos al pro-ceso productivo. En todo caso el escalamiento de recursos económicos, técnicos y humanos que implica pasar del laboratorio a la planta piloto significaría incrementar de manera drástica las cifras que global-mente se han venido manejando en los últimos años.
Por ello debería plantearse la posibilidad de reconducir al programa de Promoción General del Conocimiento a aquellos equipos y proyectos más básicos y centrar los recursos del Plan en un número más reducido de objetivos y equipos. De acuerdo con las recomendaciones del IV Programa Marco de I+D de la CEE., el objetivo debería centrarse no en un amplio campo de materiales muy sofisticados con poca aplicación industrial sino en un número más reducido de materiales, con posibilidades de aplicaciones muy amplias. Para definir con claridad esta opción es necesaria una coordinación real de los esfuerzos financieros y de gestión que realizan las diferentes Administraciones Públicas.
En este mismo número se publican dos artículos donde se intenta ofrecer un primer análisis sobre la importancia, consecuencias y extensión de la I+D en el campo de los Nuevos Materiales en España.
Las actividades de Promoción en I+D desarrolladas en el campo de Materiales con fondos de los diferentes CC.AA. (Comunidades Autónomas), o procedentes de fondos estructurales de la Comunidad Europea (CE) han sido muy notables, pero no se dispone de una información sistematizada de los mismos lo que podría modificar significativamente el análisis de los resultados de las actividades globales desarrolladas en el campo de los materiales en nuestro país. En cualquier caso se han consolidado a lo largo de estos años una red de Centros en un número significativo de CC.AA. Así en el campo de los materiales cerámicos se observa además del ICV en Madrid, AICE y Jaume I en la Comunidad Valenciana, ITMA en la Comunidad Asturiana, el Instituto de Cerámica en Galicia y el Instituto Torroja en el campo de los materiales de construcción, y los Centros de Ciencias de Materiales de Barcelona, Madrid, Zaragoza y Sevilla, etc.
En el campo de materiales metálicos y composites habría que añadir a la clásica actividad en I+D del CENIM en Madrid, la de los Centros del País Vasco INASMET, CEIT, LABEIN, etc.).
Asimismo se han ido nucleando nuevas actividades en torno a materiales con aplicaciones más sofisticadas en los diferentes Institutos de Ciencias de Materiales, que se han ido creando tanto alrededor de las Universidades como del propio CSIC.
La comparación entre la distribución por objetivos Científicos de los Proyectos Concertados y de desarrollo Tecnológico con la de los Proyectos de Investigación permiten obtener algunas conclusiones significativas como son:
– En los objetivos Materiales MetáHcos, y Composites se aprecia un equilibrio entre proyectos de investigación e industriales. Hay que destacar, sin embargo, el caso de los materiales metálicos por el bajo número de Proyectos Concertados que presentan los grandes grupos industriales. Hay que destacar, sin embargo, el caso de los materiales metálicos por el bajo número de Proyectos Concertados que pre-sentan los grandes grupos industriales productores y consumidores de estos materiales y el carácter básico de la mayoría de los proyectos de investigación desarrollados. – En dos de los objetivos. Polímeros y Materiales Cerámicos, se observa un mayor peso, tanto en número como en financiación de los Proyectos Concertados y de Desarrollo Tecnológico frente a pro-yectos de Investigación.
– En el campo de materiales con aplicaciones más sofisticadas, electrónica, fotónica, superconductividad, etc., se da el proceso inverso. El porcentaje de Proyectos Concertados es o inexistente o muy reducido en relación a los Proyectos Concertados. Esta situación puede atribuirse a una doble causa: Se trata por un lado de temas de investigación punta, que atraen un gran número de investigadores y por otro a la escasa o nula actividad industrial que existe en dichos campos en nuestro país.
La reducción progresiva de los recursos del Programa y las débiles expectativas para el próximo futuro, hacen poco creíble que pueda abordarse su reconducción hacia materiales más cercanos al pro-ceso productivo. En todo caso el escalamiento de recursos económicos, técnicos y humanos que implica pasar del laboratorio a la planta piloto significaría incrementar de manera drástica las cifras que global-mente se han venido manejando en los últimos años.
Por ello debería plantearse la posibilidad de reconducir al programa de Promoción General del Conocimiento a aquellos equipos y proyectos más básicos y centrar los recursos del Plan en un número más reducido de objetivos y equipos. De acuerdo con las recomendaciones del IV Programa Marco de I+D de la CEE., el objetivo debería centrarse no en un amplio campo de materiales muy sofisticados con poca aplicación industrial sino en un número más reducido de materiales, con posibilidades de aplicaciones muy amplias. Para definir con claridad esta opción es necesaria una coordinación real de los esfuerzos financieros y de gestión que realizan las diferentes Administraciones Públicas.
En este mismo número se publican dos artículos donde se intenta ofrecer un primer análisis sobre la importancia, consecuencias y extensión de la I+D en el campo de los Nuevos Materiales en España.
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