La InvestigaciÓN CientÍFica EspaÑOla En La Encrucijada
La presentación, a mediados del mes de Junio, del tercer informe anual sobre la situación del sistema español de ciencia y tecnología COTEC, en un acto presidido por el propio Rey don Juan Carlos I, plantea una excelente oportunidad para reflexionar sobre el camino andado y las perspectivas que se abren para todos los que desarrollamos nuestra actividad profesional en los campos de la investigación, producción e innovación.
Las conclusiones del informe COTEC, fundación empresarial promovido por mas de cincuenta de las gran-des empresas españolas, se traducen en treinta y cuatro recomendaciones para mejorar el estado de la cien-cia, la tecnología y la innovación, con el objetivo último de acercar nuestros ratios respecto a la media de los piases de Unión Europea y superar un atraso que no acaba de eliminarse. En palabras de los redactores del informe: «La tarea parece urgente pues, si bien se ha realizado un esfuerzo económico y humano considera-ble, por quebrar esas diferencia, los resultados no han sido todo lo satisfactorios que se esperaban y el sistema español de innovación es todavía débil, en particular la actividad investigadora empresarial». En España, se dedica a la investigación y desarrollo un O, 8% del producto interior bruto (PIB), alrededor de 640.000 millo-nes de pesetas, porcentaje muy alejado de la media de la inversión de los países mas competitivos europeos, que se sitúa en torno al 2%. Esta baja cifra de inversión refleja, además, una cierta descompensación, ya que dos tercios de la inversión en innovación y tecnología son de origen público, mientras que la media europea refleja una distribución mucho mas equilibrada entre recursos públicos y privados. La descompensación se agrava aún más en el número de investigadores, 51.000 en total, de los que apenas 11.000 trabajan en la empresas privada, con el agravante de que esta ultima cifra tiende a disminuir en los últimos años . »El déficit tecnológico, constituye uno de los problemas estructurales mas importantes y urgentes de nuestra economía, su reducción es fundamental para la mejora de la competitividad del país. La innovación es el proceso que deben seguir las sociedades avanzadas para aumentar la competitividad sin destruir el empleo.»
«Otro de los factores críticos que padece el sistema es la escasa coordinación existente entre las actuaciones científicas promovidas por las diferentes administraciones central, autonómica y local lo que provoca redundancias o duplicidades en sus investigaciones. Se reclama, por consiguiente la creación de un único Plan de Innovación, que sea de ámbito estatal y de máximo rango político. Su cometido sería planificar, asignar y gestionar los fondos de toda la política científica y tecnológica del país. Se recomienda una activa política de compras públicas que abra mercados a los productos de la innovación. Se critica igualmente la escasa trasferencia de los resultados de las investigaciones de los organismos públicos de investigación y universidades a las empresas. La formación impartida tanto en la formación universitaria como en la universitaria no tienen muy en cuenta las necesidades empresariales».
Se demanda, asimismo, un incremento de las partidas presupuestarias en investigación para ajustar el gasto a los patrones europeos Respecto a las empresas, las críticas se centran en que los recursos que destinan a la innovación son mucho menores que los que dedican sus competidores europeos y tienen mucho menos personal cualificado. Sólo el 11% de las sociedades industriales españolas son innovadoras, frente al 25% de las europeas. Las empresas parecen tener un profundo desconocimiento de la capacidad tecnológica del sistema público de I+D En el caso concreto de las PYMES, que constituyen más del 90% del tejido industrial español, las dificultades se agravan y consideran muy difícil relacionarse con las empresas y OPLs que pudieran ayudarles.
El documento plantea asimismo: La revisión de la legislación de capital riesgo, pues el actual sistema de incentivos no es atractivo para las empresas, así como fomentar la movilidad de los investigadores y docentes.
El gran eco que han suscitado las conclusiones del informe, en la prensa y los medios afectados, radica quizá, en que el diagnóstico coincide con la apreciación muy generalizada existente, sobre el estancamiento del sistema de I+D puesto en marcha a lo largo de los 80 y que sufre una notable crisis de recursos y de gestión a lo largo de los 90. Las reformas introducidas en el sistema de I+D público a lo largo de 1997, con la creación de una Oficina de Ciencia en Presidencia del Gobierno, pero carente de capacidad ejecutiva y de recursos económicos, no parece haber logrado la mayor eficacia en la coordinación interministerial. A su vez la gestión del Plan Nacional, ha entrado en una etapa de indefinición, que traduce desconfianza respecto a su propia continuidad bajo el enfoque aún vigente. Los sistemas de coordinación entre las Comunidades Autónomas, no parecen capaces de superar las contradicciones políticas que arrastra, desde su constitución en 1988, el funcionamiento del Consejo General de Ciencia, organismo que con participación de representantes al máximo nivel de las Comunidades Autónomas debería asegurar dicha coordinación.
El futuro de los programas europeos plantea también algunas incertidumbres: se estancan las cifras de recursos para el V Programa Marco, se imprime a sus objetivos un marcado carácter finalista y se incrementa la competencia por la presencia de nuevos países con bajas rentas, pero con un potencia científico no desdeñable. Situaciones todas ellas que endurecen las posibilidades de un país de desarrollo intermedio como es el nuestro.
Sin embargo, un análisis desagregado permite comprobar que ese panorama no es igualmente crítico para todos los sectores de la producción en nuestro país. En particular en el campo de la cerámica se sigue man-teniendo un ritmo innovador cada vez más claro, una vez superado el relativo estancamiento en la producción del pasado año. El esfuerzo tecnológico, basado tanto en los recursos propios como en el dinámico intercambio con la red de centros de investigación (ITC, Universidad Jaume I, Instituto de Cerámica y Vidrio, etc.) crece día a día y se constata la incorporación progresiva de nuevos centros a dicha red. Se observa asimismo, una creciente actividad en el terreno de la diversificación industrial. Como venimos indicando en nuestros editoriales, y de acuerdo con las memorias oficiales del Plan Nacional de I+D, CDTI o de los distintos OPFs y Universidades, el peso de estos sectores en los programas de desarrollo tecnológico y en las cifras de contratación entre empresas y centros públicos es mayoritario dentro del area general de Materiales. Otros sectores como el de materiales de construcción han experimentado asimismo un importante esfuerzo de renovación industrial.
Los sectores de vidrio tanto plano como envases crecen y se anuncian nuevas plantas, al calor de sector de la construcción, automóvil y del consumo privado. El sector de refractarios, ha experimentado un claro relanzamiento, que le ha hecho superar el estancamiento de los primeros 90. El crecimiento en la producción nacional de acero, con una cifra record absoluto de 13, 7 millones de toneladas, alcanzado en 1997, no parece ajeno a esa favorable tendencia.
La situación no parece tan clara en el sector de materiales cerámicos avanzados, ni en la producción de componentes electrocerámicos. Todo parece indicar que en el futuro próximo, el crecimiento industrial vendrá de la mano de los avances y diversificaciones en la producción, de alguno de los segmentos de los materiales cerámicos y vitreos convencionales, más que del desarrollo «ex novo» a partir de sectores de alta tecnología. En todo caso y como recordaban, los autores del informe COTEC, la investigación en los centros públicos es un objetivo estratégico a potenciar, pues de ellos de donde puede surgir la investigación básica que alimente la renovación de los sectores industriales maduros.
https://boletinessecv.es/wp-content/uploads/2025/03/2012050794739.z19983704.pdf